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**Velarde: Perú crece “pálido” pese a altos precios de metales**

**Velarde: Perú crece “pálido” pese a altos precios de metales** **¿Por qué importa AHORA?** El presidente del Banco Central peruano, Julio Velarde, ha puesto en palabras una paradoja que duele: el país vende sus metales a precios excepcion

Sebastián Mora
Editor de Inversiones LATAM
Publicado: 3 min de lectura

**Velarde: Perú crece “pálido” pese a altos precios de metales**

**¿Por qué importa AHORA?** El presidente del Banco Central peruano, Julio Velarde, ha puesto en palabras una paradoja que duele: el país vende sus metales a precios excepcionales, pero su economía se expande a paso lento. La advertencia llega en un momento en que cada punto de crecimiento perdido se traduce en menos empleo y menos margen para el gasto social.

**¿Qué pasó exactamente?** Julio Velarde afirmó que el Perú tiene “un crecimiento pálido” en medio de una bonanza de precios de metales. La declaración, recogida por medios locales, no fue acompañada de cifras concretas en ese instante, pero refleja una insatisfacción profunda con el desempeño económico actual. La autoridad monetaria señaló que las condiciones externas favorables no están generando el dinamismo que cabría esperar.

**¿Qué significa económicamente?** Una “bonanza de metales” implica que el cobre, el oro y otros minerales que Perú exporta alcanzan cotizaciones altas en los mercados internacionales. En condiciones normales, ese ingreso extra acelera la inversión minera, eleva la recaudación fiscal, fortalece el sol y dinamiza el consumo interno. Pero Velarde constata que ese canal de transmisión está obstruido. El crecimiento “pálido” —es decir, débil, sin brillo— sugiere que los dólares de la minería no se derraman con fuerza al resto de la economía. Puede haber cuellos de botella como la baja confianza empresarial, trabas burocráticas o inestabilidad política que frenan nuevos proyectos. El resultado es una máquina económica que funciona muy por debajo de su potencial.

**¿A quién afecta y cómo?** El impacto es directo para millones de peruanos. Un crecimiento pálido significa que las empresas no mineras —desde la ferretería de barrio hasta una fábrica textil— venden menos y contratan menos. El empleo formal crece con lentitud. El Estado recibe menos impuestos y tiene menos espacio para mejorar hospitales, carreteras o la seguridad ciudadana. Para una familia promedio, esta situación alarga la espera por un trabajo estable o por un aumento que realmente mejore su poder adquisitivo.

**¿Cuál es la voz escéptica?** El riesgo principal ya lo adelantó Velarde: que el crecimiento lento se cronifique, justo cuando los vientos externos soplan a favor. Pero hay un segundo riesgo, omitido en sus declaraciones, que analistas locales llevan años señalando: la ausencia de reformas estructurales que reduzcan la dependencia del país de los metales. Sin avances en educación, infraestructura, formalización empresarial y diversificación productiva, Perú quedará atado a los vaivenes de las materias primas. Cuando los precios caigan, el crecimiento pálido de hoy podría convertirse en estancamiento abierto, sin otros motores que amortigüen el golpe.

**¿Qué vigilar después?** Velarde no fijó un evento concreto de seguimiento, pero tres indicadores serán claves en las próximas semanas: el dato oficial de crecimiento del PIB, las cifras de inversión privada y cualquier anuncio del Ministerio de Economía sobre medidas para acelerar la ejecución de proyectos. En el Banco Central, la atención estará en si esta alerta verbal se traduce en un ajuste de sus proyecciones de crecimiento, lo que podría influir en la postura de la tasa de interés de referencia.

Fuente: El Comercio — Economía. Ver fuente original

#Perú#ECONOMIA_GENERAL#El Comercio — Economía

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