**Un mes de Carpio en Pemex: incidentes se acumulan sin cambio estratégico**
**Un mes de Carpio en Pemex: incidentes se acumulan sin cambio estratégico** A un mes de asumir la dirección de Pemex, Juan Carlos Carpio ya suma tres incidentes operativos que subrayan el deterioro de la petrolera estatal.
**Un mes de Carpio en Pemex: incidentes se acumulan sin cambio estratégico**
A un mes de asumir la dirección de Pemex, Juan Carlos Carpio ya suma tres incidentes operativos que subrayan el deterioro de la petrolera estatal. La flama en la refinería Olmeca, una fuga de gas LP y un incendio en planta ocurrieron en sus primeros días. El patrón de accidentes no cede.
Carpio tomó el cargo a mediados de mayo. Un día después, se reportó una flama en la refinería Olmeca. El 22 de mayo se registró una fuga de gas LP (gas licuado de petróleo, usado como combustible doméstico e industrial). Seis días más tarde, un incendio afectó una planta de la empresa. Pemex arrastra, además, la mayor deuda financiera entre petroleras del mundo.
Los incidentes son consecuencia directa de años de restricciones presupuestales y rezagos en mantenimiento. La empresa destina una porción muy limitada de sus ingresos a conservar ductos, tanques y equipos. Con un endeudamiento que supera al de cualquier otra petrolera global, la capacidad de inversión está severamente restringida. Menos inversión implica infraestructura más vulnerable, más fugas y paros no programados. El costo económico se traduce en pérdidas de producción, gastos de reparación y posibles sanciones ambientales.
Los mexicanos son los dueños de Pemex y absorben el impacto fiscal de estos quebrantos. Las comunidades cercanas a las refinerías y plantas enfrentan riesgos directos a su salud y seguridad. Además, si los incidentes interrumpen el abasto de combustibles, los precios internos pueden presionarse al alza.
“En este momento no importa quién esté a la cabeza de Pemex, es muy difícil cambiar la trayectoria que ya tenía la empresa”, advierte Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Ocampo señala que el mantenimiento es de largo plazo, pero el deterioro acumulado hace esperable que continúen derrames y accidentes. Hasta ahora, no se observan cambios estratégicos significativos.
Habrá que vigilar el próximo informe trimestral de incidentes de la empresa. Si la frecuencia y gravedad de los eventos no se modera, quedará confirmado que el problema no es de nombres sino de estructura.
Fuente: Expansión México. Ver fuente original
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