Exportaciones récord impulsan superávit comercial argentino en abril
Exportaciones récord impulsan superávit comercial argentino en abril Buenos Aires.
Buenos Aires. — Abril dejó una bocanada de dólares para una economía sedienta: Argentina registró un superávit comercial de US$ 2.711 millones, el saldo positivo más abultado en lo que va del año. El resultado alivia momentáneamente la exigua caja del banco central, pero su calidad despierta reparos entre economistas. Las exportaciones ascendieron a US$ 8.914 millones, un máximo histórico. Las importaciones, en cambio, se quedaron en US$ 6.203 millones, de acuerdo con cifras oficiales consolidadas. Así, la balanza comercial —la diferencia entre lo que el país vende y compra al exterior— arrojó ese excedente de US$ 2.711 millones. El récord de ventas externas tiene un protagonista claro: la cosecha gruesa. Una producción abundante de soja y maíz, sumada a precios internacionales todavía atractivos, empujó los embarques. En paralelo, las importaciones permanecieron contenidas no solo por una demanda interna deprimida —la economía argentina acumula meses de recesión con una inflación por encima del 200% anual— sino también por el entramado de controles cambiarios que raciona el acceso a divisas para pagar compras externas. Para una familia argentina, el superávit tiene dos caras. La positiva: el Gobierno dispone de más dólares genuinos para intervenir en el mercado cambiario y amortiguar movimientos bruscos del tipo de cambio. Eso incide en el precio de alimentos, medicamentos importados y combustibles, todos sensibles al valor del dólar. La cara negativa es que las importaciones reprimidas reflejan una economía anémica: con menos consumo, menos producción y menos empleo. La asfixia cambiaria también retrasa la llegada de insumos industriales, lo que puede trabar la actividad y mantener pisados salarios reales. La lectura escéptica se impone. El superávit de abril es marcadamente estacional. Depende de que las cosechas sigan siendo generosas y de que los precios de los granos no caigan. Además, una porción relevante de ese excedente no obedece a una mejora estructural de la productividad argentina, sino a la compresión forzosa de las importaciones mediante un cepo que desabastece a la industria y al
Fuente: Infobae Economía. Ver fuente original
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